La danza moderna llora la muerte de Pina Bausch

El fallecimiento súbito de la coreógrafa alemana, a los 68 años, deja a la danza sin una figura clave de nuestra era
La coreógrafa alemana Pina Bausch, considerada como la renovadora de la danza moderna a los 68 años, víctima de un cáncer fulminante, tan sólo unos días después del estreno de su última producción.
La muerte de Bausch cayó como una bomba en Alemania, donde la sorpresa y el dolor se han puesto de manifiesto en la multitud de reacciones que se han producido en todos los ámbitos.
“Todos estamos consternados sobre la noticia de su muerte prematura”, escribió el presidente alemán, Horst Köhler, en un mensaje dirigido al hijo de Bausch, Rolf Salomon.
Bausch había dicho recientemente, tenía muchos planes, como realizar una película sobre su trabajo junto con su amigo el director Wim Wenders.
Hace cinco días a Pina Bausch se le había diagnosticado un cáncer que ha resultado fulminante, informó el Wuppertaler Tanztheater, donde desarrolló buena parte de su carrera.
Pocos días antes, Bausch había estado sobre el escenario con su equipo de trabajo en la Opera de Wuppertal.
Cuando Bausch salió al escenario por última vez, para recibir los aplausos del público junto con sus compañeros, los asistentes se pusieron de pie y le tributaron una gran ovación, sin saber que se trataba de una despedida definitiva.
Vida y obra de una artista única
Entre las obras más conocidas de Bausch están Adagio-cinco canciones de Gustav Mahler (1974), Los siete pecados capitales (1976) —coreografía basada en música de Kurt Weil y textos de Bertolt Brecht—, Komm, tanz mit mir y Danzón (1995).
Al comienzo de su carrera, la radicalidad de algunas de sus obras produjo reacciones no siempre complacientes de parte del público. Tal fue el caso, por ejemplo, de su versión coreográfica de la ópera de Bela Bartock Barbazul (1977).
La obra de Pina Bausch combina muchos tipos de música, que van desde éxitos populares hasta música clásica y mezcla, además, la danza propiamente dicha con muchos otros recursos dramáticos.
En algunas de sus coreografías, además, se baila entre el agua, el barro o claveles de plástico.
El canto, la recitación y la pantomima no faltaban entre sus recursos expresivos, pues parecía haberse propuesto desde sus comienzos convertir sus coreografías en obras totales.
La coreógrafa Pina Bausch también tuvo sus incursiones en el cine, como cuando hizo un papel de ciega en la película de Federico Fellini Y la nave va (1982), o en Hable con ella, donde su danza fue el prólogo de la historia de dos mujeres en coma.
La coreógrafa alemana Pina Bausch, considerada como la renovadora de la danza moderna a los 68 años, víctima de un cáncer fulminante, tan sólo unos días después del estreno de su última producción.
La muerte de Bausch cayó como una bomba en Alemania, donde la sorpresa y el dolor se han puesto de manifiesto en la multitud de reacciones que se han producido en todos los ámbitos.
“Todos estamos consternados sobre la noticia de su muerte prematura”, escribió el presidente alemán, Horst Köhler, en un mensaje dirigido al hijo de Bausch, Rolf Salomon.
Bausch había dicho recientemente, tenía muchos planes, como realizar una película sobre su trabajo junto con su amigo el director Wim Wenders.
Hace cinco días a Pina Bausch se le había diagnosticado un cáncer que ha resultado fulminante, informó el Wuppertaler Tanztheater, donde desarrolló buena parte de su carrera.
Pocos días antes, Bausch había estado sobre el escenario con su equipo de trabajo en la Opera de Wuppertal.
Cuando Bausch salió al escenario por última vez, para recibir los aplausos del público junto con sus compañeros, los asistentes se pusieron de pie y le tributaron una gran ovación, sin saber que se trataba de una despedida definitiva.
Vida y obra de una artista única
Entre las obras más conocidas de Bausch están Adagio-cinco canciones de Gustav Mahler (1974), Los siete pecados capitales (1976) —coreografía basada en música de Kurt Weil y textos de Bertolt Brecht—, Komm, tanz mit mir y Danzón (1995).
Al comienzo de su carrera, la radicalidad de algunas de sus obras produjo reacciones no siempre complacientes de parte del público. Tal fue el caso, por ejemplo, de su versión coreográfica de la ópera de Bela Bartock Barbazul (1977).
La obra de Pina Bausch combina muchos tipos de música, que van desde éxitos populares hasta música clásica y mezcla, además, la danza propiamente dicha con muchos otros recursos dramáticos.
En algunas de sus coreografías, además, se baila entre el agua, el barro o claveles de plástico.
El canto, la recitación y la pantomima no faltaban entre sus recursos expresivos, pues parecía haberse propuesto desde sus comienzos convertir sus coreografías en obras totales.
La coreógrafa Pina Bausch también tuvo sus incursiones en el cine, como cuando hizo un papel de ciega en la película de Federico Fellini Y la nave va (1982), o en Hable con ella, donde su danza fue el prólogo de la historia de dos mujeres en coma.
El Universal
Etiquetas: Actualidad, Mujeres Destacadas










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