El por qué de las cuotas: Prejuicios y Razones

Prejuicio número 1: Las cuotas discriminan a los hombres a favor de las mujeres.
Los hechos: Con las cuotas se trata de eliminar la discriminación actualmente existente y se propicia un adecuado balance de los géneros en diferentes espacios sociales, políticos e institucionales para asegurar que las distintas experiencias sociales y la diversidad de puntos de vista sean consideradas.
Prejuicio número 2: Las cuotas bajan la calidad del desempeño de políticos y profesionales debido a que las mujeres no estarían suficientemente preparadas.
Los hechos: En los países donde se han aplicado las cuotas el desempeño de las mujeres ha sido igual o mejor que el de los hombres; en la necesidad de legitimar su posición las mujeres dedican más tiempo y energía al ejercicio de sus cargos. Por otra parte, al existir una oferta combinada de hombres y mujeres, se tiene mayores posibilidades de elegir a los mejores de cada grupo.
Prejuicio número 3: Las cuotas son contraproducentes para las mismas mujeres, genera tensiones y rechazo a su participación en política.
Los hechos: Los partidos europeos y latinoamericanos que emplean el sistema de cuotas aseguran que éste es un mecanismo útil para incentivar la participación política de las mujeres al estimular un debate general sobre la ausencia de ellas (y otros grupos discriminados) en las esferas políticas y las medidas para solucionarla. Más aún la designación de mujeres ha elevado sus resultados electorales.
Prejuicio número 4: A las mujeres no les interesa acceder a posiciones de poder en la política ni en el Estado.
Los hechos: El mecanismo de cuotas ha aumentado la presencia de las mujeres lo que demuestra su eficacia. Por otro lado, la mayor posibilidad de acceder a esos cargos ha llevado a las mujeres y a los gobiernos a implementar programas destinados a afianzar y desarrollar sus habilidades, capacidades y conocimientos para postular y ejercer su liderazgo. En América Latina, siete países han implementado el sistema de cuotas al interior de sus partidos. La Ley de Cupos argentina ha sido la más importante porque asegura la presencia de mujeres en las listas de candidatos al Parlamento. Su participación como candidata hace visible a las mujeres y pone en el debate público sus opiniones y puntos de vista sobre los temas más candentes. Promulgada en 1991, su objetivo fue asegurar el 30% de mujeres en todas las candidaturas, colocadas en lugares en que tuviesen opción de ser elegidas. En cuatro años se duplicó la cantidad de mujeres en el poder legislativo y la mayoría de las mujeres que constituyen el 30% tienen un alto perfil político.
Prejuicio número 5: Las cuotas son inviables en el país y sólo son apoyadas por minorías de mujeres. No responden a nuestra cultura, al sentir de los partidos ni al interés de las mujeres.
Etiquetas: Actualidad, ComunidadMujer, Mujer y Trabajo










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