Recordando a la Qda. Hna. Liliana Pérez de Rubio

Una tarde hace aproximadamente nueve años, me encontraba en la sala de la Dirección Ejecutiva Nacional de la recordada sede de calle Carmen, cuando de improviso una dama vestida con un traje dos piezas de color claro y corte señorial, maquillada con perfección, golpea la puerta e introduciéndose en la sala dice: “Buenas Tardes Querida Hermana, busco a la Querida Hermana Berta Sepúlveda”; no olvidare la impresión de su cara al contestarle “Soy yo Querida Hermana y mas me conocen como Betty”; sin alterar su presencia me respondió dándome su mano y un beso en la mejilla, diciendo “Mucho gusto Querida Hermana yo soy Liliana Pérez de Rubio, presidenta del Centro Renacer de la Quinta Región”. De esta manera se iniciaba una amistad que se prolongaría por casi 10 años incluyendo a nuestras respectivas familias.
Había sabido del trabajo que realizaba la Dirección Nacional de Orientación Ideológica con la Psicóloga Organizacional Sra. Ligia Bizama y que había quedado interrumpido por falta de financiamiento y venia a ofrecer sus servicios para continuar esa tarea, todo un gesto que la retrata de cuerpo entero, una dama en el fiel sentido de la palabra, dispuesta a trabajar por su institución sin recibir compensación alguna.
Así se sucedieron interminables jornadas donde se planificaron los seminarios institucionales que se llevaron a todos los rincones del país, cada seminario era preparado de forma absolutamente profesional, juntándose con el equipo de facilitadoras todos los sábados en jornadas que comenzaban a las 9 de la mañana y se prolongaban hasta pasadas las 18 horas.
Aquellas extensas jornadas me permitieron conocer de su familia del inmenso amor que sentía por su esposo ya fallecido, por sus tres hijos y del gran cariño que sentía por la Institución y por nosotras que conformábamos su equipo de trabajo. Del mismo modo ella se interesaba por nosotras incorporándonos como miembros de su familia. Cuando no había seminarios por preparar, los encuentros sabatinos se remplazaban por largas tertulias telefónicas, no tan solo conmigo, sino con cada una de las integrantes de su equipo. Ella se sentía como la madre de cada una de nosotras y participaba activamente en las bromas y aventuras con que se matizaba el trabajo institucional.
Pero siempre igual, sin perder la compostura ni el buen gusto, señorial en su papel de alma mater del trabajo grupal, en cada lugar que visitábamos estrechaba vínculos con las Hermanas de la región y se encontraba siempre dispuesta a resolver sus dudas y consultas, del mismo modo que para con nosotras las integrantes de su equipo de trabajo. Una de sus diversiones era sumar la cantidad de kilómetros recorridos impartiendo enseñanzas y cada jornada de análisis era iniciada con la consabida frase “Queridas Hermanas a la fecha llevamos tantos kilómetros recorridos entregando nuestro saber”
Había sabido del trabajo que realizaba la Dirección Nacional de Orientación Ideológica con la Psicóloga Organizacional Sra. Ligia Bizama y que había quedado interrumpido por falta de financiamiento y venia a ofrecer sus servicios para continuar esa tarea, todo un gesto que la retrata de cuerpo entero, una dama en el fiel sentido de la palabra, dispuesta a trabajar por su institución sin recibir compensación alguna.
Así se sucedieron interminables jornadas donde se planificaron los seminarios institucionales que se llevaron a todos los rincones del país, cada seminario era preparado de forma absolutamente profesional, juntándose con el equipo de facilitadoras todos los sábados en jornadas que comenzaban a las 9 de la mañana y se prolongaban hasta pasadas las 18 horas.
Aquellas extensas jornadas me permitieron conocer de su familia del inmenso amor que sentía por su esposo ya fallecido, por sus tres hijos y del gran cariño que sentía por la Institución y por nosotras que conformábamos su equipo de trabajo. Del mismo modo ella se interesaba por nosotras incorporándonos como miembros de su familia. Cuando no había seminarios por preparar, los encuentros sabatinos se remplazaban por largas tertulias telefónicas, no tan solo conmigo, sino con cada una de las integrantes de su equipo. Ella se sentía como la madre de cada una de nosotras y participaba activamente en las bromas y aventuras con que se matizaba el trabajo institucional.
Pero siempre igual, sin perder la compostura ni el buen gusto, señorial en su papel de alma mater del trabajo grupal, en cada lugar que visitábamos estrechaba vínculos con las Hermanas de la región y se encontraba siempre dispuesta a resolver sus dudas y consultas, del mismo modo que para con nosotras las integrantes de su equipo de trabajo. Una de sus diversiones era sumar la cantidad de kilómetros recorridos impartiendo enseñanzas y cada jornada de análisis era iniciada con la consabida frase “Queridas Hermanas a la fecha llevamos tantos kilómetros recorridos entregando nuestro saber”
Recuerdo que fue la artífice de mi repostulación para el cargo de Directora Ideológica en el periodo 2003-2006, instándome a seguir participando en la aventura de enseñar aprendiendo, pues nuestra labor era reforzar las enseñanzas que ella impartía y a la vez aprender de lo que nuestras facilitadas nos entregaban. Con ella los Seminarios no terminaban cuando concluía la jornada final, pues su exigencia de docente la llevaba a programar jornadas de análisis y autocríticas, buscado siempre la tan anhelada perfección.
Gustaba de participar en nuestras convivencias con familiares y amigos, así como de las actividades sociales de carácter institucional, la Asociación indudablemente era su hobby pero lo asumía con la misma responsabilidad y dedicación que el más interesante de sus trabajos.
En nuestro ultimo encuentro en su lecho de enferma, recordaba que en una oportunidad nos juntamos para decidir quien asumiría la postulación al cargo de presidenta nacional, vano fueron mis esfuerzos por convencerla que era ella la Hermana con más atributos para ocupar dicho cargo, pues su posición fue inalterable, ella postularía al cargo de Vicepresidenta y yo al de Presidenta pues a su decir la institución requería de personas jóvenes dotadas de dinamismo y vitalidad atributos que ya la habían abandonado. En medio de nuestro encuentro en una sala del Hospital Salvador me dijo “Querida Hermana, recuerdas aquella vez que me ofreciste que si yo era la Presidenta Nacional me ayudarías con todo y en todo, "así es" le respondí, pues entonces necesito que ayudes a tú Hermana Presidenta Nacional haciéndote cargo de los seminarios que pienso realizar en lo que resta de mi periodos, con la única diferencia que esta vez tú dictaras los seminarios.” Así era Liliana buena Amiga y Mejor Hermana.
Hoy hago votos para que su familia y sus hermanas institucionales se reencuentren con la paz por la que siempre Liliana abogo y guarden de ella sus innumerables enseñanzas y su ejemplo de mujer de bien.
Su partida nos deja un vacío difícil de llenar, ya el aroma que perfumaba su paso, así como su señorial presencia, no nos acompañara en las interminables jornadas a que estábamos acostumbrada, pero su recuerdo de Hermana leal, asertiva, docente, cariñosa y preocupada. Vivirá con nosotras en algún lugar de nuestra memoria reservado para quienes son inolvidables.
Querida Hermana, Amiga, Descansa en Paz.
Gustaba de participar en nuestras convivencias con familiares y amigos, así como de las actividades sociales de carácter institucional, la Asociación indudablemente era su hobby pero lo asumía con la misma responsabilidad y dedicación que el más interesante de sus trabajos.
En nuestro ultimo encuentro en su lecho de enferma, recordaba que en una oportunidad nos juntamos para decidir quien asumiría la postulación al cargo de presidenta nacional, vano fueron mis esfuerzos por convencerla que era ella la Hermana con más atributos para ocupar dicho cargo, pues su posición fue inalterable, ella postularía al cargo de Vicepresidenta y yo al de Presidenta pues a su decir la institución requería de personas jóvenes dotadas de dinamismo y vitalidad atributos que ya la habían abandonado. En medio de nuestro encuentro en una sala del Hospital Salvador me dijo “Querida Hermana, recuerdas aquella vez que me ofreciste que si yo era la Presidenta Nacional me ayudarías con todo y en todo, "así es" le respondí, pues entonces necesito que ayudes a tú Hermana Presidenta Nacional haciéndote cargo de los seminarios que pienso realizar en lo que resta de mi periodos, con la única diferencia que esta vez tú dictaras los seminarios.” Así era Liliana buena Amiga y Mejor Hermana.
Hoy hago votos para que su familia y sus hermanas institucionales se reencuentren con la paz por la que siempre Liliana abogo y guarden de ella sus innumerables enseñanzas y su ejemplo de mujer de bien.
Su partida nos deja un vacío difícil de llenar, ya el aroma que perfumaba su paso, así como su señorial presencia, no nos acompañara en las interminables jornadas a que estábamos acostumbrada, pero su recuerdo de Hermana leal, asertiva, docente, cariñosa y preocupada. Vivirá con nosotras en algún lugar de nuestra memoria reservado para quienes son inolvidables.
Querida Hermana, Amiga, Descansa en Paz.
Etiquetas: Centros Femeninos










8 Comentarios:
Hermosas palabras y recuerdos.
Jeannette Neiman Kuñis
04/05/2009
16:00 hrs.
Por
Anónimo, A la/s
16 de mayo de 2009 a las 2:09 p. m.
hooo....... Betty que recuerdos !!!!
Sabina Ruby
04/05/2009
16:38 hrs.
Por
Anónimo, A la/s
16 de mayo de 2009 a las 2:12 p. m.
Esa dama fue mi gran maestra en todo aspecto.
Gloria Verónica Sepúlveda Mancilla
04/05/2009
20:19 hrs.
Por
Anónimo, A la/s
16 de mayo de 2009 a las 2:13 p. m.
ELLA ERA ASÍ UNA AMIGA,HERMANA COMPLETA SU RECUERDO SIEMPRE NOS ACOMPAÑA
Cristina Gonzalez Salcedo
04/05/2009
22:06
Por
Anónimo, A la/s
16 de mayo de 2009 a las 2:16 p. m.
MUCHAS GRACIAS SEÑORA BERTA SEPULVEDA POR HABER QUERIDO Y ESTIMADO A MI MAMA YO SOY EL MAS PEQUEÑO MI NOMBRE ES RODRIGO ANDRES AUNQUE NO NOS CONOCEMOS SE QUE EN EL FONDO USTED ES UNA BUENA PERSONA Y EN CONFORMIDAD SE QUE LA APRECIABA MUCHO Y ESTIMABA MUCHAS GRACIAS POR LOS CUMPLIDOS QUE LE A HECHO A MI MADRE ESPERO QUE SE ENCUENTRE BIEN ESTE DONDE ESTE ELLA EN ESTOS MOMENTOS Y A USTED MIL GRACIAS POR RECORDARLA SIN MAS COMENTARIOS SALUDOS Y RESPETO RODRIGO ANDRES RUBIO PEREZ
Maracaibo Venezuela 04 de mayo 2009
04/05/2009
22:41 hrs.
Por
Anónimo, A la/s
16 de mayo de 2009 a las 2:16 p. m.
Una dama siempre distinguida, con sus cálidas manos y su grandiosa y tremenda riqueza espiritual, mujer sabia, esa dama fue mi maestra, mi amiga mi hermana. Betty, que recuerdos hermosos guardamos en nuestros corazones, un abrazo.
Gloria Salvo Reyes
07/05/2009
11:26
Por
Anónimo, A la/s
16 de mayo de 2009 a las 2:17 p. m.
Que linda se ve la lili, siempre la recordare cuando la conoci en la usach, lindas tus palabras.
Anita Susana Alegre Salinas
09/05/2009
13:29
Por
Anónimo, A la/s
16 de mayo de 2009 a las 2:17 p. m.
El grupo formado por Betty fue un ejemplo de amor y dar sin pensar en elogios ni aplausos solo queriamos dar a la institucion lo que creiamos era necesario para que se retroalimentara , era un equipo de trabajo sin importar el yo yo yo yo que desgraciadamente es lo que vemos muy amenudo en todo grupo .Liliana era un ejemlo debemos seguirla y por ella en honor a ella debemos continuar
Gloria Salvo Reyes
09/05/2009
14:26
Por
Anónimo, A la/s
16 de mayo de 2009 a las 2:17 p. m.
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