Chile necesita aplicar medidas de conciliación trabajo-familia

La mayoría de los expertos en el tema coinciden en que las empresas que no abordan preventivamente los conflictos entre trabajo y familia se ven expuestas a costos de producción crecientes por deterioro de la productividad, menor calidad de vida, pérdida de empleados valiosos y deterioro del clima organizacional.
La relación familia y trabajo es determinante para la productividad de las empresas y la estabilidad familiar. Es por ello que ComunidadMujer, en alianza con la Escuela de Administración de la Universidad Católica realizaron hoy el seminario: “Lo que se viene, del discurso a la acción”, que contó con la presencia de importantes empresarios y académicos, quienes expusieron su visión sobre el tema.
El encuentro se enmarcó en el Programa Acción, Familia y Trabajo (Paft) implementado por ComunidadMujer, que tiene como propósito ayudar a las empresas chilenas a generar un ambiente pro-activo hacia la integración de la vida laboral y personal a fin de incrementar el bienestar y la productividad de hombres y mujeres.
La realidad nacional es preocupante. Aunque hay compañías que han implementado medidas para conciliar el trabajo con la vida familiar, éstas han demostrado ser insuficientes, señaló Nureya Abarca, Directora del Programa Acción Familia y Trabajo de ComunidadMujer y de la Escuela de Administración de la Universidad Católica.
Basta mirar las cifras: en Chile, el 45% de las mujeres y el 46% de los hombres opina que dedica un exceso de tiempo al trabajo en desmedro de su vida familiar y/o personal ¿Consecuencias? Los trabajadores presentan un alto nivel de estrés (muy estresado 29%; bastante estresado 28,2%).
La mayoría de los expertos en el tema coinciden en que las empresas que no abordan preventivamente los conflictos entre trabajo y familia se ven expuestas a costos de producción crecientes por deterioro de la productividad, menor calidad de vida, pérdida de empleados valiosos y deterioro del clima organizacional.
“La relación familia-trabajo que agrega valor se sustenta en un compromiso cultural de la alta dirección, un compromiso que requiere necesariamente ser compartido por las jefaturas para que finalmente llegue a los trabajadores y a sus familias, en el entendido de que ambos constituyen stakeholders estratégicos para la sostenibilidad del negocio”, dijo Paz Velasco, asesora técnica de la Gerencia de Personal y Bienestar de la Asociación Chilena de Seguridad.
Es por ello que las empresas deben constituirse en un empleador con soporte cultural a la sistematización de políticas de conciliación trabajo-familia. Deben, asimismo, lograr una amplia difusión interna de las políticas de conciliación con que cuentan, constituyéndose en lugares de trabajo que verdaderamente contribuyan "en terreno" a integrar las variadas responsabilidades que manejan hoy los trabajadores.
También deben buscar los medios para que los beneficios que incorporan estas políticas sean accesibles a todos los trabajadores, sin quedar a discrecionalidad de las jefaturas.
A cambio, la adopción de estas medidas debiera traducirse en resultados concretos para el negocio, entre ellos, una mayor productividad, un mayor compromiso de los trabajadores con la empresa y la reducción de índices de ausentismo.
Cumpliendo estas condiciones, se facilitaría el proceso de establecer estrategias exitosas de conciliación entre las partes. A modo de ejemplo, las empresas norteamericanas ganadoras de los Alfred P. Sloan Awards, que premian anualmente las mejores políticas de flexibilidad laboral implementadas en el país, se destacan por entrenar a los supervisores en estas materias (65%), por incorporar a la evaluación de desempeño de los supervisores y gerentes la forma en que gestionan la flexibilidad (81,4%) y por recompensar al interior de la organización a los que apoyan las estrategias de flexibilidad laboral (51,2%).
Los empleados de las empresas ganadoras confirmaron que fueron adecuadamente informados de las políticas de la organización al respecto (80%), que los supervisores fueron premiados por evaluar a los empleados por objetivos y no por presencia en el lugar de trabajo (82%) y que la gerencia realizó esfuerzos por estructurar políticas laborales amistosas con la vida familiar de los empleados (77,1%). Asimismo, confirmaron el interés real de gerentes y supervisores por evaluar el efecto de las exigencias del trabajo sobre la vida personal y familiar (82,8%).
En Chile, estos temas son aún invisibles para gran parte de los involucrados, por lo que hay que comenzar a trabajar desde hoy en la adopción de políticas de conciliación efectivas, coincidieron los expositores del seminario. “Para ello, se debe partir por tomar en cuenta las diversas realidades que enfrentan las empresas en nuestro país”, advirtió Rafael Le Bert, gerente de Recursos Humanos Corporativos de Entel.
De la discusión a la acción
El cómo mejorar la conciliación trabajo-familia es una de las principales preocupaciones actuales de ComunidadMujer. Es por eso que además de implementar el Paft, se lanzó hoy el Sello Integración Vida y Trabajo, acreditado por el proyecto When Work Works del Sloan Foundation (MIT). Este proyecto es aplicado actualmente en 30 localidades de Estados Unidos.
En Chile, el sello permitirá reconocer públicamente a las empresas que cumplan con medidas de conciliación de calidad entre familia, vida personal y trabajo.
“Hay que promover iniciativas como la del sello, porque sólo con el hecho de realizar encuestas sobre el tema se comienza a tomar conciencia de la importancia de la aplicación de políticas pro conciliación al interior de las compañías. En un ambiente de mejoramiento continuo de la calidad, sólo lo que se puede medir se puede mejorar”, enfatizó Eusebio Pérez, Gerente General de la Caja de Compensación Los Andes.
La relación familia y trabajo es determinante para la productividad de las empresas y la estabilidad familiar. Es por ello que ComunidadMujer, en alianza con la Escuela de Administración de la Universidad Católica realizaron hoy el seminario: “Lo que se viene, del discurso a la acción”, que contó con la presencia de importantes empresarios y académicos, quienes expusieron su visión sobre el tema.
El encuentro se enmarcó en el Programa Acción, Familia y Trabajo (Paft) implementado por ComunidadMujer, que tiene como propósito ayudar a las empresas chilenas a generar un ambiente pro-activo hacia la integración de la vida laboral y personal a fin de incrementar el bienestar y la productividad de hombres y mujeres.
La realidad nacional es preocupante. Aunque hay compañías que han implementado medidas para conciliar el trabajo con la vida familiar, éstas han demostrado ser insuficientes, señaló Nureya Abarca, Directora del Programa Acción Familia y Trabajo de ComunidadMujer y de la Escuela de Administración de la Universidad Católica.
Basta mirar las cifras: en Chile, el 45% de las mujeres y el 46% de los hombres opina que dedica un exceso de tiempo al trabajo en desmedro de su vida familiar y/o personal ¿Consecuencias? Los trabajadores presentan un alto nivel de estrés (muy estresado 29%; bastante estresado 28,2%).
La mayoría de los expertos en el tema coinciden en que las empresas que no abordan preventivamente los conflictos entre trabajo y familia se ven expuestas a costos de producción crecientes por deterioro de la productividad, menor calidad de vida, pérdida de empleados valiosos y deterioro del clima organizacional.
“La relación familia-trabajo que agrega valor se sustenta en un compromiso cultural de la alta dirección, un compromiso que requiere necesariamente ser compartido por las jefaturas para que finalmente llegue a los trabajadores y a sus familias, en el entendido de que ambos constituyen stakeholders estratégicos para la sostenibilidad del negocio”, dijo Paz Velasco, asesora técnica de la Gerencia de Personal y Bienestar de la Asociación Chilena de Seguridad.
Es por ello que las empresas deben constituirse en un empleador con soporte cultural a la sistematización de políticas de conciliación trabajo-familia. Deben, asimismo, lograr una amplia difusión interna de las políticas de conciliación con que cuentan, constituyéndose en lugares de trabajo que verdaderamente contribuyan "en terreno" a integrar las variadas responsabilidades que manejan hoy los trabajadores.
También deben buscar los medios para que los beneficios que incorporan estas políticas sean accesibles a todos los trabajadores, sin quedar a discrecionalidad de las jefaturas.
A cambio, la adopción de estas medidas debiera traducirse en resultados concretos para el negocio, entre ellos, una mayor productividad, un mayor compromiso de los trabajadores con la empresa y la reducción de índices de ausentismo.
Cumpliendo estas condiciones, se facilitaría el proceso de establecer estrategias exitosas de conciliación entre las partes. A modo de ejemplo, las empresas norteamericanas ganadoras de los Alfred P. Sloan Awards, que premian anualmente las mejores políticas de flexibilidad laboral implementadas en el país, se destacan por entrenar a los supervisores en estas materias (65%), por incorporar a la evaluación de desempeño de los supervisores y gerentes la forma en que gestionan la flexibilidad (81,4%) y por recompensar al interior de la organización a los que apoyan las estrategias de flexibilidad laboral (51,2%).
Los empleados de las empresas ganadoras confirmaron que fueron adecuadamente informados de las políticas de la organización al respecto (80%), que los supervisores fueron premiados por evaluar a los empleados por objetivos y no por presencia en el lugar de trabajo (82%) y que la gerencia realizó esfuerzos por estructurar políticas laborales amistosas con la vida familiar de los empleados (77,1%). Asimismo, confirmaron el interés real de gerentes y supervisores por evaluar el efecto de las exigencias del trabajo sobre la vida personal y familiar (82,8%).
En Chile, estos temas son aún invisibles para gran parte de los involucrados, por lo que hay que comenzar a trabajar desde hoy en la adopción de políticas de conciliación efectivas, coincidieron los expositores del seminario. “Para ello, se debe partir por tomar en cuenta las diversas realidades que enfrentan las empresas en nuestro país”, advirtió Rafael Le Bert, gerente de Recursos Humanos Corporativos de Entel.
De la discusión a la acción
El cómo mejorar la conciliación trabajo-familia es una de las principales preocupaciones actuales de ComunidadMujer. Es por eso que además de implementar el Paft, se lanzó hoy el Sello Integración Vida y Trabajo, acreditado por el proyecto When Work Works del Sloan Foundation (MIT). Este proyecto es aplicado actualmente en 30 localidades de Estados Unidos.
En Chile, el sello permitirá reconocer públicamente a las empresas que cumplan con medidas de conciliación de calidad entre familia, vida personal y trabajo.
“Hay que promover iniciativas como la del sello, porque sólo con el hecho de realizar encuestas sobre el tema se comienza a tomar conciencia de la importancia de la aplicación de políticas pro conciliación al interior de las compañías. En un ambiente de mejoramiento continuo de la calidad, sólo lo que se puede medir se puede mejorar”, enfatizó Eusebio Pérez, Gerente General de la Caja de Compensación Los Andes.
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