Que no te pase lo mismo

Mi padre es Don Alberto Sepúlveda Llanos, mi Madre es Doña Mercedes Mella Valdes. Hace muchos años, en la ceremonia de mi bautizo el cura pronunció con voz grave, las siguientes palabras “Berta Luz”, yo te bautizo en el nombre del..., y así pasé a llamarme Berta Luz Sepúlveda Mella
El “Berta”, nombre heredado de mi abuelita materna, al poco tiempo durante mi infancia, fue transformado en Betty, y así, en la escuela, el liceo, fui conocida como Betty Sepúlveda, pasando en la universidad a ser conocida como Betty de Puente Alto, lugar de mi residencia por esos años.
Luego, contraje matrimonio con Hugo Santibanez y según el oficial civil, adquirí el apellido paterno de mi marido, por lo tanto mi nombre fue nuevamente transformado en Betty Sepúlveda de Santibañez.
Al ingresar a la institución y por mandato de la tradición, perdí mi apellido paterno y me transformé simplemente en Betty de Santibañez, me costo acostumbrarme, pero al fin lo acepte, pensando que este seria el nombre que me acompañaría por el resto de mi vida.
Lamentablemente no fue así, en días pasado revisando el Atacameño, diario de Copiapó, vi unas fotos de las ceremonias conmemorativas de los cincuenta años institucionales, en las cuales aparezco junto a otras hemanas y en pie de foto aparece la siguiente leyenda: De izquerda a derecha: Rosita Castillo, Yolita Arismendi y Betty Santibañez...Plop.
Etiquetas: Centros Femeninos










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